viernes, julio 2

Sustos, averías y tempestades, aula oceánica a bordo del velero Tin Tin


SOBRE LOS SUSTOS, LAS AVERIAS Y LAS TEMPESTADES

Suponemos que la mayoría de vosotros ya os suponéis que vivir en la mar no es todo una alfombra roja por la que navega el Tin Tin a sus anchas... Aunque la mayoría de los momentos, son momentos satisfactorios, también existen otros en los que las circunstancias se vuelven contrarias. Y estas contrariedades, pueden ser como consecuencia de diferentes imprevistos para los cuales hay que estar siempre preparados. La meteorología adversa es la mas común de estos imprevistos




Cuando el horizonte presenta la apariencia que muestra la fotografía, a bordo del Tin Tin entran en funcionamiento una serie de protocolos de seguridad que tratan de preparar al barco y la tripulación para unas circunstancias que pudieran ser muy duras y violentas. La fotografía que sigue muestra la pantalla del radar indicando la presencia de importantes núcleos tormentosos


Nunca se sabe a ciencia cierta la magnitud que pueden llegar a alcanzar estos fenómenos en los Trópicos, por eso siempre intentamos esquivarlos alterando el rumbo para pasarlos por barlovento, pero no siempre se consigue


En el interior de estas células tormentosas, el viento puede llegar a ser muy fuerte poniendo a prueba tanto a la jarcia (conjunto de cables y cabos que sirven para aguantar el mástil y regular las velas) como a la misma tripulación


Para afrontar esos momentos es necesario tener una gran confianza en la embarcación y en las capacidades de uno mismo. Cuando un fuerte temporal nos sorprende a miles de millas de la tierra mas próxima, sabemos que dependemos de nosotros mismos y de la estrecha colaboración con nuestra pareja


Un periodo de mala mar puede extenderse durante una semana continua y para salir airoso del reto, es necesario guardar la calma, saber que hacer en cada momento y tomar buenas decisiones. Durante varios días de mal tiempo, miles de grandes olas golpearán a la embarcación y los fuertes vientos darán poco margen de maniobra


En esas condiciones una de las mayores preocupaciones está centrada en el trabajo de los pilotos automáticos. El Tin Tin dispone de dos potentes pilotos automáticos, pero en alguna ocasión hubo que ponerlos fuera de servicio para realizar alguna labor de mantenimiento o hacer frente a alguna avería. En la fotografía que sigue, se ve a Isabel gobernando a mano y su semblante demuestra concentración y preocupación


A la pregunta de si alguna vez hemos pasado miedo, la respuesta es SI. Ante ciertas circunstancias aparece una intensa preocupación que se podría llamar miedo. Tener miedo no es malo, activa todos los controles mentales y se está preparado para afrontar cualquier situación. Uno de los problemas que han tenido algunas tripulaciones poco entrenadas o desconocedoras de su embarcación, de su equipo y sobre todo de sus propias capacidades, ha sido entrar en pánico y en algunos casos llegaron a resultados realmente dramáticos.


Con mal tiempo, los esfuerzos que se producen en la jarcia son impresionantes. En la travesía entre la isla de Bora-Bora (Polinesia Francesa) y el Reino de Tonga en la cual empleamos 14 días, hicimos frente a un periodo de fuertes aguaceros que traían vientos que superaban los 40 nudos. Y como consecuencia de esta “paliza” rompió un hilo del obenque bajo trasero de babor lo cual nos indicó que la jarcia había superado su tiempo de esfuerzos de fatiga. Este tema nos preocupó mucho hasta que llegamos en el mes de Noviembre del año 2010 a Nueva Zelanda donde decidimos renovar toda la jarcia del barco.


Otro grave problema que tuvimos se originó en la travesía entre Salvador de Bahía (Brasil) y la isla de Trinidad donde uno de los tanques de diésel empezó a perder combustible por la parte inferior. A bordo del Tin Tin llevamos una capacidad de 1000 litros de diésel divididos en dos tanques aislados de 500 litros cada uno. Cuando llegamos a Trinidad tuvimos que asumir una de las averías mas engorrosas y desagradables que hemos tenido. En las fotografías siguientes se puede observar la magnitud de la reparación




Bueno, estas son algunas de las cosas que nos pasan, muchas veces llenan de zozobra nuestra existencia y vacían la maltrecha caja de a bordo. Sabemos que estos casos forman parte de nuestra vida y lo aceptamos, conscientes de que muchas personas, los temporales los pasan en tierra al tener que asumir situaciones de paro... hipotecas... hijos... presión social...y tienen menos posibilidades que nosotros de cambiar su rumbo...

1 comentario:

  1. Soy navegante y en tierra mis hijos nunca han sido un temporal para mi. lamento su comparación. Se ve que no debe tener hijos por alguna razón. Saludos y buenas singladuras

    ResponderEliminar