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lunes, junio 4

Un día de navegación normal a bordo del velero Tin Tin


38º.- UN DIA NORMAL DE NAVEGACION


En esta ocasión os vamos a relatar sucintamente como es un día normal de navegación. Siempre que es posible, intentamos realizar pequeñas singladuras que nos posibiliten conocer más lugares y al mismo tiempo evitar en lo posible las navegaciones nocturnas sobre todo cuando estamos próximos a la costa. Para afrontar una singladura normal, a bordo del Tin Tin todo se pone en marcha con las primeras luces del día. Después de desayunar, descargamos los últimos partes meteorológicos que principalmente provienen de tres fuentes diferentes. En primer lugar obtenemos el parte escrito para la zona como archivo saildoc. Esta información es la más importante ya que está elaborada por el equipo meteorológico de cada oficina técnica. En segundo lugar, y si disponemos de señal de Internet, bajamos los mapas meteorológicos que suministra el propio país en donde estemos


y en tercer lugar obtenemos los archivos grib files de la zona. Es de destacar que esta última información está elaborada por ordenadores sin ninguna intervención humana. Una información de muy dudoso valor y que simplemente debería servir para comparar diferentes fuentes. La falta de consistencia de estos partes gráficos, radica en que los ordenadores crean modelos en base a la información que hay disponible en ese momento, y si no disponen de ella ¡tiran de estadística! Por otro lado no indican la posición ni evolución de frentes, lineas de convergencia ni ¡presencia de huracanes! Y por otro lado, para las áreas costeras, influenciadas por fenómenos locales, ofrece datos nada fiables y en ocasiones peligrosos


Con toda la información disponible, trazamos la ruta y para ello trabajamos con dos diferentes soportes. Por un lado las cartas náuticas tradicionales, que nunca deben de faltar a bordo, y por otro a través de las cartas electrónicas con las que trabajan diferentes programas de navegación


A bordo del Tin Tin disponemos de la colección completa de cartas náuticas tradicionales que cubre el conjunto de la vuelta al Mundo entre Trópicos. Usar los métodos tradicionales de posicionamiento y mantener en todo momento controlados los parámetros de navegación, es una práctica responsable que evita consecuencias impredecibles como consecuencia de la excesiva dependencia y confianza en la electrónica


No obstante, conocedores de sus limitaciones y posibles problemas (la falta de energía por un fallo general en el barco, por ejemplo...) a bordo, disponemos de tres ordenadores y cada uno de ellos trabaja con al menos dos programas de navegación diferentes


La comodidad que ofrece la electrónica adaptada a la navegación en nuestros días es muy grande, pudiendo intercomunicar diferentes ordenadores con los GPS de gobierno y al mismo tiempo con el piloto automático. Múltiples posibilidades de control, pero todas ellas dependientes de la energía eléctrica de la embarcación...


Una vez establecida la ruta y controlada la meteorología local prevista, procedemos a obtener información detallada del área de navegación así como del lugar de recalada. Para ello se usan los derroteros, publicaciones especialmente concebidas para ofrecer datos específicos para la navegación


Una vez que la planificación de la ruta está resuelta, es el momento de poner en servicio el motor propulsor. Es conveniente controlar diariamente los niveles básicos y dispositivos elementales: aceite, refrigerante, presión en el circuito de alimentación, estado del filtro de agua, estado del grupo de baterías de arranque...


A continuación se pone en marcha toda la electrónica de ayuda a la navegación, tal y como son el GPS de gobierno, la emisora de corto alcance VHF, plotter principal de navegación, control de viento, sonda, corredera, gestor de baterías, etc.


Una vez que las baterías han logrado recuperar el voltaje adecuado, procedemos a la maniobra de alado del equipo de fondeo y poco a poco nos alejamos del área hasta alcanzar aguas abiertas


Atrás van quedando esos lugares especiales que se fueron escogiendo cuidadosamente con anterioridad y que supusieron un nuevo descubrimiento y nuevas experiencias. En la fotografía se pueden apreciar los paneles solares, el dinghy o embarcación auxiliar sujeta por los pescantes, la balsa salvavidas cuya orientación de apertura es hacia la popa y la radiobaliza. A la derecha de la imagen, un pedestal que alberga diferentes antenas. Al fondo a la derecha se observa el monte Bowen, la montaña púrpura de la isla de Hinchinbrook


Una vez fuera de las áreas de fondeo, que normalmente ofrecen resguardo del viento con aguas en calma, nos encontramos con la mar abierta y con el viento real, el cual será a partir de ese momento el principal protagonista de nuestra propulsión. En el transcurso de los siglos, el hombre fue mejorando tanto los materiales de construcción como las técnicas de navegación a vela con el fin de conseguir las mejores prestaciones. Hoy en día nos beneficiamos de todos aquellos desvelos y experiencias, pudiendo disponer de unidades muy versátiles, capaces de afrontar las peores condiciones o beneficiarse de las más sutiles ventolinas. No deja de sorprender que el aprovechamiento de un viento de 15/20 nudos sea capaz de producir un avance de 6/7 nudos en una embarcación con un desplazamiento de 17.000 kilos como la del Tin Tin


Habitualmente y con vientos portantes, cuando la intensidad del viento es suficiente para proveernos de 6 o 7 nudos, enrollamos la vela mayor y navegamos solamente con la superficie de génova necesaria. De esa manera el centro vélico se desplaza sensiblemente a proa lo cual contribuye a que el piloto automático trabaje mucho menos y con ello disminuya drásticamente el consumo energético a bordo


En un proyecto trasmundista, las rutas suelen transcurrir aprovechando los Alisios o Monzones que ofrecen vientos portantes. Otra técnica que solemos aplicar frecuentemente en estas condiciones, es atangonar la vela de proa con lo cual conseguimos un mayor rendimiento en la superficie vélica expuesta y una muy apreciable estabilidad en el rumbo


El piloto automático principal se hace cargo de la navegación la mayor parte del tiempo y por lo tanto nuestra responsabilidad de limita a la vigilancia del horizonte, control de los parámetros de navegación y a disfrutar del medio relajadamente


Con buena meteorología, mar en calma y suficiente brisa, la navegación a vela se transforma en un auténtico placer donde el barco se dirige hacia el destino sin luchar contra los elementos y todo parece transcurrir en perfecto equilibrio


Tiempo para leer, para meditar, para disfrutar del Sol o del paisaje, de la gastronomía, de la pesca... El paso del tiempo adquiere otro significado mientras el entorno varía constantemente ofreciendo a cada momento un nuevo paisaje, un nuevo matiz


Tarde o temprano el destino aparece por la proa. Es el momento de ajustar el rumbo, estudiar detenidamente las corrientes del área y determinar en que momento de la marea se producirá la recalada.


Finalmente, después de la aproximación y elección del lugar del fondeo, el Tin Tin vuelve a descansar en aguas protegidas mientras nosotros estructuramos un plan para conocer el nuevo lugar...


Esto ha sido un breve retazo de lo que suelen ser las características más notorias de nuestra vida cuando emprendemos una nueva singladura. Ahora mismo, mientras escribimos este reportaje, nos encontramos fondeados precisamente en el lugar que muestra la última fotografía, en la isla de Dunk, Bahía de Brammo, con la pequeña isla Purdaboi al fondo. Os animamos a que dejéis vuestros comentarios, los cuales, prometemos contestar uno a uno.