lunes, abril 7

El Velero Tin Tin finaliza su temporada 2014 en Krabi, Tailandia

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63.- FINAL DE TEMPORADA DE NAVEGACIÓN EN TAILANDIA


La temporada de navegación que empezó en el mes de noviembre cuando zarpamos de la marina de Danga Bay en Malasia, ha llegado a su término con las primeras tormentas tropicales. La meteorología ha dado un brusco cambio y la irrupción del monzón del sur es inminente. Con él, se establecerá sobre este área la temporada húmeda con abundantes depresiones tropicales y mal tiempo en general. Este periodo se prolongará hasta mediados del mes de noviembre aproximadamente. Recordaros una vez más que todo el periplo del Tin Tin en esta sesión de navegación está quedando reflejado día a día a través de pequeñas crónicas en el blog especial: Las Singladuras del Velero Tin Tin


Desde el último reportaje que subimos aquí sobre nuestra ruta por aguas tailandesas, hemos realizado otras navegaciones muy interesantes y vivido experiencias altamente gratificantes. Tailandia es un hermoso país, a ello contribuye un paisaje espléndido y un paisanaje afable y entrañable. Por otro lado (ya lo comentamos en reportajes anteriores) existe una excesiva presión en el sector turístico y pesquero que nos ha decepcionado bastante.


Hemos navegado la mayor parte de la costa oeste de Tailandia, desde el sur hasta el norte, y lo que más nos ha sorprendido es la variedad de paisajes. Desde las extensas playas de arenas blancas y textura como la harina, hasta los abruptos acantilados que caen a la mar verticalmente con singular belleza.


En nuestro sistema de vida no perdemos ningún crepúsculo y debemos de reconocer que los ortos u ocasos tailandeses ofrecen siempre una paleta de colores, formas y contrastes muy bonitos y evocadores.


Pero lo que más nos ha llamado la atención son esos gigantes de piedra, esas enormes moles que salpican toda la costa de Tailandia como monstruos inmovilizados o guerreros ancestrales petrificados por los dioses. Una geografía muy característica de un valor estético extraordinario.


Y sobre el paisanaje deciros que los habitantes de estas costas son por lo general gentes dignas, humildes, muy educados y una gran parte de la población son empleados del sector turístico. El 95% de los tailandeses procesan la religión budista, habiendo una minoría de musulmanes, cristianos e hindúes. Pocos hablan inglés y nuestras comunicaciones siempre se han tornado intuitivas e imaginativas. Curiosamente en la imagen podéis ver a una familia de pescadores musulmanes tailandeses en el momento de comprarles varios kilos de gambas.


A estas alturas ya sabéis de nuestra afición a los deportes subacuáticos, y aunque la costa oeste de Tailandia solamente dispone de aguas claras por las islas del oeste, Surim y Similan, las hemos aprovechado disfrutando de muy buenas experiencias. Pese al tremendo esfuerzo pesquero al que se están sometiendo estas aguas (entre otras cosas para ofrecer productos de la mar a los miles y miles de turistas que llegan diariamente al país) aún quedan áreas protegidas donde la naturaleza intenta rehabilitarse.


Buceando por los fondos coralinos, hemos visto muchas especies de peces que mostraban las más variadas formas, tamaños y colores. No deja de sorprendernos las nuevas especies que vamos encontrando a medida que progresamos hacia el oeste en nuestro periplo alrededor del mundo. Es impresionante la biodiversidad y riqueza de los mares que tenemos la oportunidad de ver en directo y disfrutar. Pero como consecuencia de la presión pesquera no selectiva y masificada a la que están sometiendo estas aguas, estamos absolutamente seguros que en breve el sistema colapsará, llevando la hambruna a la población más humilde y desamparada.


No nos cansamos de denunciarlo: la naturaleza y sus seres vivos acuáticos resisten a duras penas en un medio donde miles de artes de pesca se encuentran por doquier. Unas, las tradicionales, atienden a las economías familiares más elementales y el resto intenta abastecer el gigantesco mercado turístico ansioso por consumir productos locales.


En algunas pocas áreas protegidas, por las islas Surin y Similan, Isabel ha podido capturar con su cámara varios especímenes de pargos o meros de importante tamaño rondando por los arrecifes más expuestos. Estos grandes individuos aparecen cuando menos se espera y su curiosidad les lleva a vigilar, manteniendo siempre la distancia, a los humanos más intrépidos que se ejercitan en apnea.


Por su parte Guillermo ha escudriñado el fondo a la búsqueda de la proteína fresca del día, combinando la admiración por el medio con un ejercicio cinegético selectivo. En la práctica de la pesca submarina hay que saber combinar diferentes técnicas con las que se pretende sorprender a la presa. En primer lugar el descenso debe de ser sigiloso para no crear alarma y evitar así que las piezas más interesantes desaparezcan rápidamente entre los entresijos del coral o hacia grandes profundidades.


Una vez se alcanza el fondo hay poco tiempo para elegir el método más adecuado. Unas veces los grandes peces están agazapados bajo las piedras o formaciones coralinas y otras nadan libres pululando a escasa distancia del fondo. En ambos casos se requieren movimientos lentos y acompasados para pasar lo más desapercibido posible.


Lo más interesante es buscar entre las oquedades y grietas del coral que sirven de refugio a los meros y los pargos. Este sistema posibilita conocer muchas otras criaturas del fondo que no son precisamente objetivos de la pesca. Grandes morenas, peces solitarios y extraños, rayas, tiburones, crustáceos, cardúmenes de miles de peces multicolores nerviosos y expectantes...


Cuando se tiene la suerte de identificar una presa codiciada y conocida de alto nivel gastronómico, hay que contar de nuevo con el azar para ser más rápido que el pez en su huida y poder alcanzarlo con el arpón. Solo hay una oportunidad y ésta debe de ser bien aprovechada, de todas formas existe un alto nivel de desaciertos que hace de este deporte una actividad selectiva, esforzada, riesgosa y que da grandes satisfacciones. Ya comentamos en otras ocasiones nuestra filosofía al respecto: cuando se captura el objetivo mejor para nosotros y cuando se falla mejor para el pez: siempre es bueno.


La pesca de las langostas tiene otro tipo de complicaciones diferentes a la de los peces. Éstas suelen estar ocultas dentro de estrechas oquedades y grietas, pero al contrario que los hábiles pargos o meros, las langostas no huyen despavoridas, simplemente tratan de ocultarse en lo más profundo de sus guaridas. La dificultad que entraña esta pesca es la propia localización de los individuos muchas veces situadas en grutas sin luz o de difícil acceso y el alto indice de posibilidades de perder el arpón incrustado en el fondo de las cuevas. Por otro lado para poder conseguir buenos especímenes como el que muestra la fotografía, es necesario realizar inmersiones importantes.


Otro tipo de pesca de superficie desde la embarcación, es la de los calamares. En la siguiente imagen sacada desde la cubierta del Tin Tin, se puede ver un grupo de grandes calamares, muy cerca de la superficie patrullando alrededor del barco e intentando capturar algún pez de los que se guarecen bajo el casco. Con una potera como señuelo hemos capturado muchos de estos exquisitos especímenes, pero ésta técnica de pesca tiene serios inconvenientes que ya comentamos en anteriores reportajes: la tinta de calamar es extremadamente difícil de eliminar del gelcoat de la obra muerta.


Por estas aguas navegan multitud de especies de medusas y algunas de ellas son realmente peligrosas. Dada la temperatura de las aguas el uso de un neopreno completo es bastante agobiante y por lo tanto lo más adecuado es un traje corto de tres milímetros. Pero con este tipo de protección quedan expuestos gran parte de los brazos y piernas. Lo ideal es utilizar bajo el neopreno un traje completo de licra, muy ligero y resistente que ofrece una protección completa y con relativa comodidad.


El pasado día cuatro del presente mes de abril, decidimos entrar en marina y dar por concluida la sesión de navegación para este año. La marina de Krabi Boat Lagoon se encuentra al este y a unas 30 millas de la gran isla de Phuket. Después de pasar una última noche fondeados, donde las tormentas circularon a nuestro alrededor, al día siguiente emprendimos la ruta hacia la marina.


Una vez en sus proximidades, tuvimos que navegar con extrema atención y fuimos recorriendo los seis waypoints que nos introducirían en un canal franqueado por un espeso manglar. El calado volvió a disminuir hasta tener 1,30 metros bajo la quilla (3,50 metros de sonda) y la corriente creciente de la marea nos fue favorable empujándonos con un nudo de media.


Treinta minutos después llegamos al último waypoint y nos encontramos con una muy estrecha bifurcación que penetraba directamente en el manglar. Si no hubiera sido por la localización visual de mástiles al otro lado, jamás nos hubiéramos aventurado a virar e introducirnos en el lugar. Fue un momento tenso y de mucha expectación.


El lugar era espectacular, las orillas estaban plagadas de grandes raíces y el calado era más bien escaso. Nos daba la sensación de estar transitando por canales inexplorados y nuestra vista no se separaba de las indicaciones de la ecosonda.


Después de recorrer unos doscientos metros, aparecieron las instalaciones de la marina y al poco tiempo un marinero nos indicaba el lugar de amarre provisional. La marina en la que nos encontramos, Krabi Boat Lagoon, apenas tiene tres años desde la inauguración y su disposición en el interior de un extenso manglar y alejados de la costa la hace extremadamente segura ante la posibilidad de un tsunami, siendo estas circunstancias las que más pesaron a la hora de elegir un emplazamiento para dejar al Tin Tin durante tantos meses. Las instalaciones, que forman parte de una urbanización, son muy modernas y todo está impoluto. Dispone de una gran plantilla de empleados y cuenta con servicios técnicos de todo tipo.


Una vez cumplimentamos el registro, se organizó todo para trasladar al Tin Tin hacia el foso donde lo esperaba un travelift (grúa pórtico) cuya capacidad máxima es de 60 toneladas. El personal actuó de forma muy profesional. Una embarcación auxiliar se mantuvo al lado del Tin Tin por si precisaba asistencia en la maniobra de virado y posterior marcha atrás para entrar en el foso.



Cuando el barco estuvo inmovilizado, un buceador se tiro al agua para indicar al operador del travelift la situación correcta donde deberían ir instaladas las eslingas, pese a nuestras indicaciones !querían asegurarse!


Al poco tiempo el Tin Tin salió del agua después de tres años a flote. La última vez que estuvo en varadero fue en Nueva Zelanda donde se vio sometido a una importante revisión.




Una vez en seco, fue sometido a una intensa limpieza de la obra viva a base de agua dulce a presión para eliminar restos de parásitos y pequeñas algas. Normalmente y de forma periódica, hemos mantenido la parte sumergida de la embarcación libre de incrustraciones buceando y limpiando las áreas donde el antifouling (pintura anti-incrustante, en la imagen de color azul) iba perdiendo efectividad con el paso del tiempo. Pero en términos generales el antifouling que aplicamos en Nueva Zelanda, Altex Nº 5, ha dado un resultado extraordinario.



El Tin Tin yace ahora cómodamente instalado en seco depositado en una amplia plaza de la marina donde estará hasta el próximo mes de noviembre (en la siguiente imagen el Tin Tin es el primero de la izquierda). Para los curiosos seguidores, comentaros que el barco se encuentra en estos momentos exactamente en las siguientes coordenadas: 08º00,64'N / 098º57,70'E.


Dado el clima excesivamente caluroso de Tailandia en esta época del año, hemos alquilado un apartamento durante quince días en el interior de misma marina donde podemos relajarnos y descansar adecuadamente tras los trabajos diarios. A partir de ahora debemos de ejecutar una serie de labores de mantenimiento que hemos dividido en dos fases: la primera ya ha comenzado y cubrirá el periodo desde la varada hasta la fecha en que nos vayamos a España, y la segunda desde nuestro retorno a Tailandia para mediados del mes de noviembre hasta la botadura.


Y mientras las aureolas solares (halo solar) ya son normales por estas latitudes indicando una atmósfera muy inestable, señalaros que el día 23 del presente mes llegamos a Asturias y posiblemente tengamos la oportunidad de vernos personalmente con muchos de vosotros. De momento nos afanamos por dejar al Tin Tin preparado para una larga estancia en tierra y de todas las labores de mantenimiento os hablaremos en el siguiente reportaje.

Agradeceros una vez más los múltiples e-mails que nos enviáis, la gran acogida que siguen teniendo nuestros libros y la sorprendente bienvenida que les habéis dado a las propuestas sobre los cursos prácticos que detallamos en el anterior reportaje y a los que podéis acceder directamente pinchando sobre la siguiente imagen. Muchas gracias a todos.