jueves, diciembre 4


65.- DE VUELTA EN TAILANDIA Y TRABAJOS DE MANTENIMIENTO

Después de haber estado en España durante seis meses (coincidiendo con la época húmeda en la zona tropical norte donde se encuentra Tailandia) hemos vuelto para proseguir con nuestra vida de transmundistas náuticos. Durante este largo periodo en España, estuvimos bastante ocupados dando cursos de meteorología, cursos para tripulaciones a flote y conferencias en varios lugares de nuestro país. Estas experiencias didácticas y divulgativas, han sido muy interesantes y enriquecedoras, pudiendo compartir nuestras vivencias en la mar con muchos aficionados a la navegación. Por otra aparte, también hemos podido disfrutar de nuestras familias y recobrar las relaciones con aquellos viejos amigos con los que vivimos momentos de extraordinario valor en nuestra tierra, Asturias.


El viaje de vuelta para Krabi (Tailandia) fue largo y tedioso. Aunque ya deberíamos estar acostumbrados no dejamos de sufrir, de la mejor manera posible, tantas horas de vuelo y aeropuerto. Salimos de Madrid a las 07.00 horas para París en un viaje muy confortable de cuatro horas de duración. Tan temprano horario de partida, nos obligó a desplazarnos desde Asturias a Madríd el día anterior.


Una vez en París tuvimos que realizar una espera de dos horas para coger el vuelo que nos llevaría a Cantón, en China. El aeropuerto de la capital de Francia, Charles de Gaulle, reúne todas las características para pasar un corto periodo de tiempo muy entretenido y como podéis ver en la imagen, entre otro mobiliario está equipado con unas cabinas muy especiales donde se puede ver la televisión, escuchar música o conectarse a Internet.


Con muy mal tiempo en el exterior, llegó la hora de tomar el vuelo que nos llevaría hacia oriente. La compañía aérea elegida fue de nacionalidad china la cual dispone de unas naves muy confortables y espaciosas donde la tripulación es muy amable y exótica.


Una vez en el aire, no dejábamos de observar las formaciones nubosas y comentamos lo interesante que podría ser realizar un reportaje fotográfico desde las alturas como ayuda gráfica para los cursos de meteorología práctica. De esa manera, las nubes se pueden observar en tres dimensiones con sus respectivas características.


Como podéis observar en la siguiente imagen, el viaje trascurrió en gran medida por la noche, lo cual frustró nuestras intenciones fotográficas y sobre todo porque pasaríamos sobre el Tibet sin ningún tipo de visibilidad.


Al final, un viaje de estas características, se hace muy pesado ¡once horas! tardamos en llegar a Catón. La tripulación amenizó el trayecto proyectando varios vídeos donde nos daban instrucciones para realizar unos sencillos ejercicios físicos que pretendían desentumecer los músculos y facilitar la circulación sanguínea siguiendo antiguas técnicas chinas.


A nuestra llegada a China, la mente perdió por entero el control del tiempo. No sólo como consecuencia de las muchas horas transcurridas, sino por el cambio horario que separa las diferentes coordenadas geográficas de salida y arribada. Debimos de esperar de nuevo otras dos horas para poder tomar un nuevo avión de la misma compañía que nos llevase hasta la capital de Tailandia: Bangkok.


Y tras un nuevo trayecto de cuatro horas, nos encontramos ya en suelo tailandés, en una enorme ciudad que nos recibía con una temperatura de 35º a la sombra, con mucho ruido producido por un tráfico increíblemente denso y rodeados de imponentes edificaciones. Pero el viaje aún no se daba por terminado, desde Bangkok deberíamos trasladarnos hasta el estado de Krabi donde se encuentra la marina de destino. Hicimos una noche, muy cómoda y confortable, en la ciudad y al día siguiente tomamos un nuevo y último vuelo con una duración de dos horas.


Tras 6 horas de aeropuertos y 21 horas de vuelo efectivo, habíamos llegado. Un coche de la marina nos fue a recoger al aeropuerto de Krabi y en pocos minutos ya nos encontrábamos inmersos en la calma y tranquilidad de las instalaciones marítimas. Obviamente, la primera visita la realizamos al Tin Tin y tras comprobar que todo estaba correctamente, nos relajamos y dimos un largo paseo por los alrededores.



Y para confirmar que estamos en la zona tropical y aún afectada por los monzones del sur, al caer la tarde un fuerte chubasco hizo acto de presencia trayendo con él una significativa bajada de la temperatura que agradecimos.


Ahora ya nos encontramos junto a nuestro querido compañero de aventuras, el Tin Tin, en la marina de Krabi, sobre la cual tenéis extensa información en el anterior reportaje titulado: 64.-MARINA Y LABORES DE MANTENIMIENTO EN TAILANDIA donde relatamos los trabajos que necesita una embarcación de crucero para que pueda pasar una larga temporada de inactividad. A partir de ahora debemos de completar las labores que quedaron pendientes y preparar la unidad para la próxima temporada de navegación.


Tras descansar un par de días y sobreponernos al “jet-lag”, que también es conocido como “descompensación horaria”, retomamos los trabajos que habíamos dejado pendientes antes de irnos para España. Comenzamos por extraer el eje de la hélice desacoplando en el interior de la embarcación la correspondiente unión entre éste y el motor. A continuación tuvimos que extraer el buje del interior del arbotante para sustituirlo por uno nuevo ya que habían aparecido importantes vibraciones en la temporada anterior de navegación.


Intentamos realizar la extracción de varias formas y con diferentes herramientas, pero al final debimos optar por serrar con mucho cuidado de forma longitudinal el buje viejo y después, a base de paciencia, ir extrayendo trozo a trozo el desgastado material.


Finalmente el arbotante quedó libre y listo para albergar uno nuevo. Cuando este buje empieza a coger vibraciones por holgura, el deterioro se produce muy rápidamente. Llegamos a tener problemas para mantener unas revoluciones fijas en navegación a motor. Si pasábamos de unas revoluciones concretas o nos quedábamos cortos, aparecía la vibración la cual se transmitía por todo el casco.


Introducir el nuevo buje en su alojamiento, fue mucho más fácil, aunque el original hubo que pasarlo por un tornero para que rebajase un poco su diámetro exterior ya que las medidas que hay por aquí son inglesas y por lo tanto todo viene medido en pulgadas. 


Aprovechamos también para darle un buen pulido a la hélice, la cual durante los últimos tres años sin sacar al Tin Tin fuera del agua, sufrió innumerables limpiezas a flote y en apnea, siendo realizadas en la mayoría de las ocasiones con métodos muy expeditivos y más agresivos de lo que pretendíamos.


Antes de montar el sistema de propulsión, lijamos y pintamos convenientemente todas las piezas con la pintura original de Volvo Penta. Aunque los materiales con los que normalmente se trabaja son excelentes (bronce o acero inoxidable) y por lo tanto su exposición a la salinidad o ambientes húmedos no originaría deterioros, nos gusta cuidar estéticamente las cosas y asemejarlas a su estado original.


El presa-estopas también sufrió una buena limpieza y revisión. Esta es una pieza vital en la estanqueidad de la embarcación ya que por ella pasa el eje de la hélice y debe facilitar su libre giro sin que penetre agua al interior. La estopada de teflón que utilizamos desde hace muchos años, fue sustituida por una nueva y solo queda ahora esperar a estar a flote para regular convenientemente la presión del sistema.


Se realizaron todos los acoples del barrón (eje) de la hélice con el motor y así mismo se volvió a instalar la polea que hace girar un alternador de cola (hidrogenerador) el cual tiene un rendimiento fantástico: produce 8 A/h cuando el Tin Tin alcanza los 6 nudos.


Y finalmente se instaló el propulsor con el correspondiente ánodo de sacrifico. Ahora la hélice parece muy bonita, pero una vez esté sumergida un tiempo en las aguas cálidas de Tailandia, la vida en forma de pequeñas incrustaciones se irán apoderando de ella y esto nos obligará a tener que sumergirnos periódicamente para limpiarla. En Nueva Zelanda probamos un producto revolucionario (y carísimo) llamado Propspeed (ver reportaje AK.-SEGUIMOS DE REVISIONES) que prometía tener la hélice libre de parásitos durante ¡dos años! Pero cuando llegamos a Australia, ocho meses después, la hélice se mostraba invadida. Nos sorprendió mucho en aquel momento ya que los neozelandeses y sus productos son muy fiables, pero... Así que desde aquella experiencia simplemente intentamos presentar la superficie de la hélice lo más pulida posible para que no facilite adherencias indeseables.


Todo el sistema de gobierno ha sido desmontado, revisado y vuelto a instalar. La pala del timón presentaba bastante resistencia al giro, lo que hacía trabajar más de lo necesario a los pilotos automáticos, así que aprovechando que habíamos desmontado la bitácora, procedimos a limpiar las cánulas por las que se mueven los guardines, aflojamos el presa de la limera que se ve en la fotografía, engrasamos el conjunto, etc.


En el último reportaje comentábamos que un refuerzo interior de aluminio que sirve de soporte para el pedestal de gobierno, había sufrido un proceso de corrosión y por lo tanto nos veíamos en la necesidad de sustituir la pieza. Nuestro más profundo agradecimiento a Falo y Pachi, dos grandes amigos de Asturias, que nos hicieron la pieza que se ve en la fotografía y que en breve será instalada en su lugar.


El aluminio de la pieza mencionada anteriormente, al pasar por un proceso de corrosión, tiende a expandirse en vez de deslaminarse y llegó a forzar de tal manera la base del pedestal/bitácora que reventaron los puntos de anclaje. Así que estos días hemos estado laminando con fibra y resina la base del soporte con el fin de reforzarlo.


Este es el pedestal boca a bajo, donde va instalada la rueda de gobierno, el compás magnético y los comandos eléctricos para actuar de forma automática sobre las velas (génova/mayor) y hélice de proa. En la apertura central que se observa en la imagen, va instalado uno de los dos controles del motor propulsor (el otro va en el interior de la embarcación).


De momento tenemos trabajo, al menos hasta finales de diciembre. Y será para mediados del próximo mes de enero cuando zarpemos de nuevo. El “cruising permit” del barco (la autorización para navegar por Tailandia) que es de un año, se nos acaba para mediados de enero y antes de esa fecha deberemos abandonar las aguas tailandesas. En un primer momento, nuestra intención es dirigirnos despacio hacia Lankawi (Malasia) y para ello ya estamos haciendo un seguimiento de la meteorología. Os invitamos a que observéis detenidamente las dos imágenes que siguen. La primera corresponde al 29 de noviembre del presente año 2014 y la segunda al mismo día del mismo mes del año pasado (2013). Se puede apreciar a simple vista una gran diferencia en cuanto al campo isobárico entre las dos cartas meteorológicas. En la primera imagen (29-11-2014) se observa una alta presión muy importante sobre el continente asiático que está muy comprimida y presenta un gran gradiente horizontal de presión (distancia entre isobaras). Por otro lado se puede apreciar que un gran cinturón de bajas presiones gobiernan las latitudes más bajas, e incluso aparecen los restos de un tifón, que con el nombre de “Sinlaku” hace poco que pasó sobre Filipinas. De esta manera, bien parece que el cambio estacional que normalmente se da en el mes de noviembre (monzones del NE) tardará en establecerse este año.


 Sin embargo, en la siguiente imagen (29-11-2013) se observa que ese anticiclón continental se extendía muchísimo más hacia el sur llegando a afectar, por estas fechas y con vientos de componente NE, a gran parte de Tailandia (nuestra posición está marcada con una flechita). Esos vientos del NE son los monzones de invierno, los cuales (para los trópicos) traen la época seca ya que la atmósfera se enfría y con ella se abre el periodo bueno de navegación. Podéis observar que el “cinturón” de bajas presiones (ITCZ: zona de convergencia intertropical) se situaba el año pasado mucho más al sur. La diferencia entre un año y otro es muy grande. No sabemos muy bien a que es debido, quizás al fenómeno del Niño o Niña... aunque los pronósticos para el hemisferio norte indican que se está desarrollando un Niño débil y esto debería afectar a la parte pacífica de Sudamérica y no a la asiática. De una u otra manera está claro que sea por esto o por el cambio climático, el tiempo atmosférico se está comportando con muy poca estabilidad predictiva.


Por el momento, liados con los trabajos de mantenimiento en el Tin Tin y expectantes ante una meteorología sorprendentemente inestable, nos hemos acomodado en Tailandia e intentamos vivir aquí de la manera más satisfactoria posible. Al igual que cuando arribamos a Krabi en el mes de Abril, hemos alquilado un confortable apartamento en las propias instalaciones de la marina donde refugiarnos del calor y poder disfrutar de un espacio de relax y descanso.


Al estar el Tin Tin en seco, sometido a trabajos de revisión en su interior, las temperaturas altas que llegan a alcanzarse por el día, abundancia de mosquitos por las tardes/noches, incapacidad de poner el aire acondicionado de a bordo, al ser éste refrigerado por agua de mar, etc. un apartamento como éste nos facilita un buen descanso y el poder realizar una vida lo más normal posible a la espera de poder zarpar de nuevo.



A partir de este momento comenzamos a reunir datos y experiencias para el próximo reportaje que subiremos por este medio en próximas fechas. Muchas gracias a todos los que habéis participado en los eventos que se organizaron este año en Barcelona, Madrid, Coruña, Pontevedra y Gijón. Así mismo a todos los seguidores a través del Facebook (Velero Tin Tin) y de este blog. A todos nuestros lectores (MECIDA POR LAS OLAS (agotado) y DESDE LA MAR (2ª Edición) con quienes hemos llegado a los 3500 libros vendidos. Y en general a todos los amigos y familiares que nos animan y se mantienen firmes a nuestro lado. Muchas gracias a todos.

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