lunes, octubre 10

III Curso navegación nocturna impartido por el Velero Tin Tin


III CURSO DE NAVEGACIÓN NOCTURNA
Gijón, 7 y 8 de Octubre de 2016


Los pasados días 7 y 8 de octubre tuvo lugar en aguas próximas a Gijón (área norte del Cabo Peñas) el III CURSO DE NAVEGACIÓN NOCTURNA en Asturias organizado por la Escuela de Navegación Sermain quien contó de nuevo con nuestra colaboración como instructores del curso. Alfredo Florez, director de la escuela, nos acompañó aportando también su extensa experiencia como navegante y docente. 

Para este curso contamos con alumnos de Zaragoza, Madrid, San Sebastián y Asturias, un grupo de entusiastas navegantes (la mayoría capitanes y patrones de yate) que pretendían conseguir una experiencia práctica y específica en la mar como necesidad complementaria para el desarrollo de sus futuras expectativas náuticas. 


A las 17.00 horas del viernes día 7 de octubre, nos reunimos con los ocho alumnos en el aula de la escuela y durante tres horas tuvo lugar una clase teórica en la cual se trataron los diferentes aspectos de la navegación nocturna como son el equipamiento personal y colectivo, la organización a bordo, la seguridad específica, las guardias nocturnas, la visión nocturna, la identificación de luces, la navegación astronómica y la distribución de guardias y camarotes. Por otra parte se trataron los datos meteorológicos específicos para las doce horas de práctica en la mar cuyo pronóstico os exponemos a continuación:

Sol
Ocaso: 19.52 (7)
Orto: 08.29 (8)
Luna
Estado: cuarto creciente
Orto: 15.03 (7)
Ocaso: 00.03 (8)
Iluminación: 29%
Mareas
Pleamar: 21.00 (7)
Bajamar: 03.08 (8)
Pleamar: 09.29 (8)
Meteorología prevista
● Situación general: una cuña anticiclónica se extiende por el Golfo de Vizcaya con ausencia de gradiente. Esta cuña anticiclónica impide de momento la entrada de sistemas frontales y propicia estabilidad en el tiempo atmosférico.
● Viento: E a ENE con posible al S/SE antes de amanecer
● Intensidad: 5 a 10 kn.
● Mar de viento: 0,2 m.
● Mar de fondo: 1,1 m. NW
● Mar total: 1,2 m.
● Periodo: 10,5 sg
● Temperatura del agua: 19º/18º
● Temperatura nocturna: 14º/15º
● Sensación térmica: 14º/15º (ante la ausencia de viento)
● Humedad relativa: 87%
● Cielo cubierto: 40%
● Precipitación: pocas posibilidades, quizás desprendimiento de madrugada
● Visibilidad: ligeramente reducida de madrugada


A las 20.00 horas y una vez concluida la clase teórica, el conjunto de los alumnos y tripulación nos dirigimos al puerto deportivo MARINA YATES DEL PRINCIPADO donde se encontraba amarrado el catamarán escuela. Una vez a bordo los alumnos depositaron sus pertenencias en los camarotes que previamente les habíamos asignado, se distribuyeron los correspondientes chalecos salvavidas y posteriormente se procedió a reconocer la embarcación. Para ello los alumnos recorrieron tranquilamente la periferia de la unidad observando los puntos de agarre y los posibles inconvenientes u obstáculos que se podrían dar. Por otro lado experimentaron por primera vez el ascenso y descenso al puente de gobierno externo por ambas bandas reconociendo de nuevo los puntos de agarre y inconvenientes. 


Posteriormente le tocó el turno a la maniobra de cubierta para lo cual Alfredo Florez, como patrón de la embarcación, explicó con todo lujo de detalles las características específicas de la unidad con especial atención a la maniobra de los planos vélicos (izado, arriado y regulación de las velas). Algunos alumnos, aprovechando los teléfonos móviles, contribuyeron a la propia memorización sacando instantáneas de los sistemas que se iban describiendo. 


Las condiciones meteorológicas se presentaban muy favorables, quizás demasiado para nuestro gusto ya que para un curso de estas características es deseable que el alumno afronte circunstancias ligeramente desfavorables para que se de cuenta y retenga en su memoria las dificultades que pueden aparecer en este tipo de experiencias nocturnas y cuales son las actitudes que se deben de tomar en cada caso para que la seguridad prevalezca sobre cualquier otro parámetro. Un viento de veinte nudos y una mar de 1,5 metros ofrece un alto nivel didáctico y por lo tanto hubiera sido la mejor experiencia práctica. La imagen “infrarroja” de satélite (se diferencia de la “visible” en que el sistema infrarrojo puede identificar las masas de aire aún en la oscuridad de la noche) se puede apreciar una situación de cuña anticiclónica que afecta al Golfo de Vizcaya con la presencia de áreas de nubosidad baja (estratiforme) y una serie de pequeños núcleos o células convectivas de nubes tormentosas desarrolladas con topes muy fríos que se localizan al NNW de la península y que no iban a afectar de ninguna manera al área donde se desarrollaría el curso.


En la anterior imagen y la que sigue que son modelos GFS (Grib), se aprecian las condiciones descritas con anterioridad pero en esta ocasión asistidos por un esquema que representa el campo isobárico. La distancia entre las isobaras que delimitan el Mar Cantábrico están muy separadas y ello indica que existe muy poco gradiente y por lo tanto escasez de viento. Teniendo en cuenta la disposición de las altas presiones, el flujo principal del viento sería de componente E. La situación específica que estábamos contemplando en la imagen de vientos muy flojos con posibles áreas de calma, incitaba a pensar que posiblemente varias horas antes del amanecer pudiera darse una situación típica de terrales (en este caso viento del sur) como consecuencia del enfriamiento acelerado que sufriría la zona litoral terrena en relación con la insolación habida durante el día. Es de destacar que en la presente imagen y en la que sigue, se observa una pronunciada “vaguada” (isobaras en forma de “V” invertida) hacia el NW de la península sin demasiada actividad como consecuencia del ligero gradiente existente pero que era la responsable de ocasionar la inestabilidad manifestada por los núcleos tormentosos que comentamos en la imagen de satélite. 


Puntuales y escrupulosos en ser estrictos en la aplicación del programa del curso, a las 21.00 horas en punto, zarpamos y pusimos rumbo NNE para abrirnos rápidamente de la costa y dejar un amplio resguardo respecto a la entrada del puerto comercial del Musel. Los alumnos se mostraban extraordinariamente atentos a las últimas explicaciones técnicas del patrón, íbamos a preparar la maniobra de izado de velas y en breve la responsabilidad del resto del curso quedaría en nuestras manos como instructores y de los alumnos que compondrían la primera guardia. 



Como maniobra previa al izado de la vela mayor, la embarcación varió el rumbo y se mantuvo aproada al viento mientras el winche eléctrico correspondiente fue izando lentamente el impresionante plano vélico del catamarán. Al mismo tiempo el conjunto de la tripulación aclaraba los cabos y se aseguraba que todo transcurría correctamente sin empachos. Ante unas previsiones meteorológicas fiables que indicaban escasez de viento y con suficiente tripulación para las maniobras, decidimos dar el 100% del conjunto de las velas con el fin de intentar conseguir una velocidad cercana a los cinco nudos (con previsiones dudosas o escasez de tripulación, aconsejamos siempre navegar por la noche con las velas reducidas en 1/3 con el fin de afrontar posibles y sorpresivos fenómenos adversos no previstos). El génova que se muestra en las siguientes imágenes complementó la superficie expuesta y rápidamente el catamarán cogió arrancada, velocidad ésta que rondaba los cinco nudos pero que se mostró muy sensible a los cambios de rumbo ya que con diez/doce nudos de velocidad aparente del viento, a poco que se arribase o se orzase la unidad perdía la arrancada.



Con las luces de Gijón por la popa y una Luna creciente que en pocas horas protagonizaría su propio ocaso, entraron en servicio los primeros tres alumnos que compondrían la primera guardia. La temperatura rondaba entorno a los 17º y la ausencia de viento fresco mantenía la sensación térmica cercana a la misma cifra. El cielo estaba parcialmente nuboso con parches de altoestratos y altocúmulos de escaso espesor y por el que se filtraba de vez en cuando la luminiscencia de las estrellas de primera magnitud. La mar presentaba una ligera mar de fondo del NW entorno a un metro. En estas condiciones la mayoría de los alumnos acompañó durante un largo rato a los compañeros de la primera guardia mientras que los instructores contestábamos a sus preguntas y de vez en cuando disparábamos alguna fotografía para poder documentar debidamente el presente reportaje.


Por la proa el horizonte se presentaba despejado aunque hacia el ENE se presentaban algunas luces pertenecientes a pesqueros faenando las cuales había que mantener controladas. Por otro lado en horario nocturno y navegando en la proximidad de la costa, las luces que corresponden a las ciudades o núcleos urbanos pudieran ocultar a embarcaciones que transitan entre el propio barco y la costa. Por ello es necesario mostrar especial atención a estas circunstancias para no ser sorprendidos y poder evitar una situación de riesgo de colisión por alcance.


Los miembros de la guardia gobernaban a mano (nos referimos a que, al menos en las primeras horas de cada relevo, no utilizaron el piloto automático) y les costó en un principio hacerse con el control preciso del rumbo marcado ya que la ausencia de velocidad y las características propias de los catamaranes requiere experiencia en el gobierno y sobre todo anticipación. Por otro lado dejamos fuera de servicio el compás y la instrumentación específica que indica el rumbo para que los alumnos atendiesen específicamente al control de la embarcación respecto al viento lo cual dificultaba aún más el gobierno haciéndolo más intuitivo. 



La instrumentación de a bordo (en el gobierno interior) encargada de mostrar la posición de la embarcación en todo momento a través de la cartografía digital, nos muestra una serie de parámetros imprescindibles para la navegación. Mientras progresábamos navegando hacia el norte (concretamente al rumbo 004º) a las 23.48.54 horas de la noche nos encontrábamos en la posición que se especifica en la imagen y nuestra velocidad efectiva era de 4,90 nudos. Ya habíamos superado el paralelo del Cabo Peñas y nos adentrábamos en el Cantábrico bajo un cielo que poco a poco se fue despejando y nos ofrecía un manto de estrellas que en breve habría que tratar...


A media noche los alumnos se mantenían muy activos tanto física como mentalmente contribuyendo a un clima de camaradería entrañable y desarrollando en el puente de gobierno exterior un espacio de diálogo muy didáctico e interesante. Cada uno de ellos aportaba sus inquietudes y experiencias en la mar mientras que por nuestra parte como instructores compartíamos también las propias experiencias y manifestábamos los consejos o apreciaciones que se desprendían de las más de 30.000 millas navegadas hasta ahora a bordo del velero Tin Tin.  



La noche avanzaba y algunos de los alumnos empezaron a guarecerse en sus correspondientes camarotes con el fin de recuperar las fuerzas, la atención y en algunos casos entrar en calor. Cada uno de ellos ya conocía (desde la clase teórica en el aula) la guardia que le correspondía y la obligación estricta de presentarse en el puente quince minutos antes con el fin de adaptarse a la oscuridad y conocer de los componentes de la guardia saliente las características de la navegación que se estaban dando en ese momento. Por ello cada uno fue organizando su presencia en cubierta. No obstante, cuando las condiciones del cielo fueron las adecuadas (ausencia de nubes en las áreas de estudio) el conjunto de alumnos fue pasando por la proa en diferentes grupos para dar comienzo a la clase de astronomía náutica.


El primer sector del cielo al que dirigimos la atención fue al norte. Allí se encuentra la principal estrella relacionada con la orientación más elemental en nuestro hemisferio: la Polar. Pero para localizarla con exactitud es necesario conocer una serie de líneas imaginarias (enfilaciones) que nos posibiliten dar con la Polar sin ningún género de dudas. Para ello fue necesario identificar las constelaciones de la Osa Mayor y de Casiopea y a partir de ahí trazar mentalmente las correspondientes enfilaciones de identificación. Con sólo una de estas constelaciones se puede localizar fácilmente la estrella Polar, pero es necesario conocer las dos con el fin de prever que un cielo parcialmente nuboso o una posición demasiado cercana al horizonte pudiera ocultar cualquiera de ellas. 


Una vez la Polar estuvo perfectamente estudiada, no sólo respecto a su localización sino también los diversos sistemas que se pueden utilizar para medir ángulos, tanto verticales como horizontales a partir de su vertical, le tocó el turno al sector SW del cielo donde se encontraba en esos momentos la espectacular constelación de Orión. Cuando empezamos a ver esta constelación en el cielo nocturno de nuestro hemisferio, ya sabemos que el invierno toca a la puerta y que nos acompañará hasta la primavera presidiendo hasta entonces los fríos cielos meridionales. La constelación de Orión es especialmente importante para los navegantes porque por ella pasa el ecuador celeste y es el origen de múltiples enfilaciones para localizar a otras importantes estrellas de primera magnitud y que son vitales en las observaciones con el sextante.



La clase se fue complicando para los alumnos, y los que resistieron el esfuerzo mental de dibujar en el cielo múltiples líneas imaginarias, entraron de lleno en el mundo más profundo de la astronomía náutica llevada a la práctica real. La mayoría de ellos habían pasado muchos meses e incluso años devanándose los sesos en complicados cálculos matemáticos de la mano de la trigonometría esférica con el fin de superar los diferentes exámenes para capitán. Pero ahora, un diedro (triángulo esférico) majestuoso y enigmático a la vez, se localizaba sobre sus cabezas. Sobre el Gran Bahía II a rumbo y relajado con sus cinco nudos de velocidad, se empezaron a trazar en el cielo multitud de puntos, líneas y ángulos imaginarios: cenit, ecuador celeste, semicírculo horario, vertical del astro, altura observada, declinación, ángulo sidério, punto de Aries, eclíptica, horóscopo astronómico, coordenadas horarias y azimutales... todo un mundo de conocimientos extraordinarios (que tenían como fin último situarse en la mar con la asistencia del sextante) que han perdurado durante siglos y que desgraciadamente viven sus tiempos más tristes después de la invención reciente de la cómoda tecla “position” del actual sistema GPS. En la actualidad muchos capitanes se sitúan en la mar sin saber en realidad lo que hacen, despreciando de alguna manera los conocimientos base de su formación e incorporándose a un mundo de autómatas... ¡pero cuidadín! el GPS y los futuros sistemas de posicionamiento siempre dependerán de la energía eléctrica, de alguna superpotencia política y económica caprichosa, de las alteraciones solares (pueden afectar significativamente el funcionamiento de los satélites) y de que el desvocado magnetismo producido por una tormenta terrestre no inutilice el conjunto de la electrónica. Por si acaso, en el Tin Tin siempre estará desempolvado el sextante, regulado el cronómetro y listas las cartas náuticas tradicionales, aunque debemos reconocer también que somos unos románticos empedernidos...



Y con tanta actividad abordo llegó el crepúsculo matutino y de nuevo el sutil perfil de la costa empezó a darle soporte físico a los puntos de luz artificiales que hasta ese momento parecían flotar hacia el sur y sobre algún lugar impreciso del horizonte. La temperatura fue bajando escalonadamente durante la noche hasta llegar a los 11,6º al amanecer, por ello algunos alumnos se mostraban generosamente abrigados.



El catamarán había virado a las 03.16 horas y a partir de ese momento la proa volvió a apuntar hacia el puerto de salida. Al amanecer nos encontrábamos a escasas millas del destino y se fue adecuando la velocidad para atracar a las 09.00 horas en punto. Terminaríamos el curso con un total de 48,4 millas recorridas y una media de velocidad de 4,1 nudos. El viento aparente osciló entre los 7 y los 12 nudos. 


Y tras un largo crepúsculo matutino, como corresponde a nuestra latitud, hizo presencia el Sol iluminando de luz y color todo lo que nos rodeaba. Parte del litoral asturiano emergía con fuerza sobre una mar en calma de bravura reconocida y que posiblemente sea uno de los motivos que da carácter y temperamento a la gente de nuestra tierra. Era el momento de hacer un pequeño resumen del curso y sobre todo agradecer a los alumnos la nueva oportunidad que nos habían brindado para compartir con ellos nuestras experiencias. Experiencias que sólo intentan contribuir al conocimiento objetivo y experimentado de la mar y que ello posibilite un desarrollo futuro más consecuente y responsable en sus programas de navegación personales. 




En las proximidades del puerto deportivo, de nuevo aproamos al viento (que por cierto, terminó siendo terral tal y como se desprendía del estudio meteorológico previo) y se arrió la vela mayor. Se pusieron en servicio los dos motores y disfrutando de los últimos momentos aproamos directamente hacia la bocana del puerto.




Con el arranchado de las maniobras y los últimos comentarios sobre la experiencia, dábamos por concluido el tercer curso de navegación nocturna. A partir de ese momento los alumnos se transformaron en amigos y por lo tanto ya forman parte de nuestra vida y contactos cotidianos. 



Ahora sólo quedaba la parte menos romántica de todas. Rodeados del cemento y de las estructuras sólidas que conforman el espléndido puerto deportivo de Yates Marina del Principado, nos dispusimos a posicionar e inmovilizar la embarcación con robustos cabos. El catamarán de golpe quedó preso, detenido, quizás triste pero por muy poco tiempo ya que otros cursos y salidas a la mar estaban previstas. De lo que estamos completamente seguros es que nos echará de menos y esperará ansioso otra oportunidad para salir por la noche y escuchar hablar sobre las estrellas y constelaciones...




¡Muchas gracias y enhorabuena amigos! os felicitamos muy sinceramente por dar un paso más en la obtención de experiencias prácticas, satisfactorias y de alto nivel didáctico y no conformarse con un papel/título que demuestra sólo vuestra pericia intelectual. Este es el camino ¡navegar en la mar! y aunque muchos de vosotros también lo hagáis por el momento en vuestros sueños e ilusiones, estamos seguros que la proa de vuestra vida y de vuestro barco cruzará los mares en breve. Ya sabéis donde estamos...






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1 comentario:

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