miércoles, febrero 10

El Tin Tin navegando por la costa Occidental de Tailandia

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74.- NAVEGANDO POR LA COSTA OCCIDENTAL DE TAILANDIA

De nuevo podemos disponer de buena señal de Internet ya que acabamos de recalar en la turística isla de Ko Lipe (Tailandia) a escasas millas de la frontera con Malasia, después de haber navegado por la costa occidental tailandesa en pleno Mar de Andaman. En breve saldremos para Langkawi (Malasia) y respecto a la experiencia náutica por esa gran isla os reportaremos próximamente y de forma similar a la presente. Por el momento os vamos a documentar a continuación sobre la última mitad del periplo tailandés. Recordar, los que queráis hacer un seguimiento más detallado de nuestras singladuras, que aparte de estos reportajes que subimos a este blog de forma periódica, estamos enviando prácticamente a diario crónicas escritas al blog especial: LAS SINGLADURAS DEL VELERO TIN TIN a través del sistema Sailmail.


En las dos anteriores temporadas ya habíamos navegado por estas aguas pero siempre quedan lugares por descubrir o momentos y experiencias que repetir. Cuando arribamos a Tailandia por primera vez habíamos decidido pasar en esta parte de Asia varios años con el fin de conocer en profundidad estas culturas tan diferentes, curiosas y fascinantes. Por otro lado la situación que se estaba dando en África (hacia el paso al Mar Rojo) con la problemática planteada en Somalia, aconsejaba hacer un alto en el camino, tomarse las cosas con tranquilidad y esperar a ver como evolucionaban los acontecimientos. Teniendo en cuenta que nuestro destino final será Turquía o Grecia, no parecía muy alentador y efectivo rodear el continente africano vía Sudáfrica para después de arribar de nuevo al Caribe retornar a Europa cruzando el Atlántico Norte, entrar al Mediterráneo por el Estrecho de Gibraltar y posteriormente dirigirse hacia el oriente del mar Mediterráneo (ruta ésta obligada para un velero atendiendo a los vientos y corrientes predominantes).


Como comentamos anteriormente, el destino final del Tin Tin (con base permanente) será Turquía o Grecia (aún está por decidir la ubicación exacta) donde pensamos realizar un régimen de navegación similar al actual, o sea, navegar durante seis meses y disfrutar de los otros seis de nuestro paraíso particular: Asturias. Pero hay algunas consideraciones que estamos teniendo en cuenta y son las que nos hacen prolongar la estancia en Asía:

● Cuando elegimos a Tailandia/Malasia como destino durante unas temporadas, nos animaron las tres importantes B (Bueno, Bonito y Barato) a lo que debemos añadir la S que ofrecen en la actualidad estos dos países a la navegación deportiva extranjera: la Seguridad.

● Desde España, para embarcar en el Tin Tin, nos dan igual cinco horas de avión (si estuviese en Turquía/Grecia) que once situándose en Tailandia. De una u otra manera hay que emprender un importante viaje con meses por delante en los dos casos.

Para navegar por el Mediterráneo (en el caso de Turquía/Grecia) los meses ideales son los que corresponde al verano (estos dos países también sufren los rigores del invierno europeo) lo cual quiere decir que deberíamos pasar los inviernos en Asturias... ¡y no somos aficionados al esquí!

● Contrariamente, pasar los inviernos aquí, en los trópicos (Tailandia/Malasia) supone vivir a 30º por el día, 24º por la noche y poder disfrutar de sus aguas a 26º de temperatura media ¡estas condiciones si que son muy atractivas!

● El mantenimiento del barco, la estancia en marina y en general la vida en Asia, es mucho menos costosa que en Europa disponiendo en estos momentos de instalaciones de primer nivel y productos punteros a precios irrisorios.


¿Para cuándo tomaremos la decisión de retornar a Europa? La situación en Somalia y el paso hacia el Mar Rojo parece que últimamente tiende a estabilizarse y hace tiempo que no se da ningún incidente con los piratas como protagonistas ( Live Piracy Map). Por el momento nos encontramos muy a gusto y confortables en Asia y con varios proyectos para visitar por tierra Camboya, Vietnam y China. No obstante barajamos la posibilidad de retorno al Mediterráneo (vía Mar Rojo) para los próximos años. De la evolución del tema a nivel global y nuestras decisiones a nivel particular, os iremos informando por este medio puntual y rigurosamente.


Entrando en el tema que nos ocupa de forma más inmediata, comentaros que hace unas semanas pasamos un periodo de mal tiempo cuando nos encontrábamos navegando por las islas Surim y de lo cual fuimos reportando diariamente a través del blog especial LAS SINGLADURAS DEL VELERO TIN TIN. Como podéis comprobar en la siguiente imagen, el origen de ese fenómeno meteorológico fue un potentísimo anticiclón localizado sobre China continental que llegó al inaudito valor de ¡1064 milibares! de presión. Ello produjo un gradiente (distancia entre las líneas isobáricas, a menos distancia entre ellas más viento) muy grande alcanzando un acusado régimen de fuertes vientos en su parte más meridional que es precisamente donde nos encontrábamos en aquel momento. Con los pronósticos confirmados, abandonamos la zona y buscamos resguardo en una cala protegida en la parte sur de la isla de Phuket donde pasamos un par de días muy ventilados. La flecha parpadeante en la siguiente imagen indica el lugar donde se encontraba el Tin Tin respecto a la carta isobárica.



Cuando las circunstancias vienen duras, meteorológicamente hablando, en los trópicos, se pueden pasar momentos bastante desagradables. Estas zonas del mundo (zonas tropicales: del ecuador hasta los 23º norte y sur) son las que mayor radiación del Sol reciben a lo largo del año y por lo tanto donde más energía calorífica se almacena, y cuando esa energía se desencadena de forma cinética, pueden aparecer fenómenos tan desastrosos como las tormentas tropicales o los huracanes. No obstante, cuando la atmósfera consigue equilibrarse, el tiempo es espléndido y el paisaje brilla en toda su magnitud. A bordo del Tin Tin siempre procuramos buscar lugares donde el turismo tenga poco impacto y se pueda disfrutar del entorno más natural y auténtico.


Afortunadamente siguen existiendo enclaves inalterados, grandes playas donde dar largos paseos y rincones especialmente bonitos en los que se conjuga la línea del litoral junto a la foresta más densa e enigmática. Por otro lado las aguas que bañan la cornisa oeste de Tailandia están siempre muy caldeadas y los baños y chapuzones desde la popa del Tin Tin son frecuentes y necesarios para aliviar el calor que se va acumulando a lo largo del día. Pero cuando tenemos la oportunidad de hacer lo mismo desde una playa desierta, no lo dudamos y nos perdemos en ella durante largas horas. Lo normal es pasear bañándonos a espacios más o menos regulares; buscar conchas y caracolas para engrosar nuestra colección; realizar pequeñas incursiones en el interior por zonas o lugares que estén relativamente despejados con especial atención a la búsqueda de árboles frutales (si localizamos alguna familia de monos sabemos que no encontraremos fácilmente frutas silvestres); observamos atentamente a las águilas pescadoras de cabeza blanca, sus evoluciones y tácticas de pesca; ponemos especial interés en las desembocaduras de los pequeños arroyos donde aumenta la posibilidad de ver grandes lagartos, garzas e incluso cerdos salvajes; observamos de vez en cuando la posición de la embarcación auxiliar para poder ponderar la distancia recorrida...


Como se puede apreciar en la siguiente imagen, siempre aprovechamos las horas más tempranas de la mañana para hacer incursiones en tierra. Un buen observador se dará cuenta que la sombra que proyecta Isabel, al ser mayor que su propia estatura y encontrarnos en una latitud baja (entre los 6º y los 9º de latitud norte) corresponde a una proyección que sólo se puede dar en las primeras horas de la mañana, llegando al medio día (dependiendo de la época y de la declinación solar) incluso a no proyectarse ningún tipo de sombra al encontrarse el Sol en pleno cenit (sobre nuestras cabezas).



Desde la arribada a Malasia/Tailandia provenientes de Indonesia hace dos años, nos tomamos la navegación con mucha tranquilidad y disfrutamos de los parajes de una forma diferente a como lo hacíamos cuando había que cumplir con programas de navegación muy exigentes en cuanto a fechas y que suponían miles y miles de millas. En estos momentos navegamos como mucho sesenta millas diarias y siempre intentamos hacerlo por el día para evitar los múltiples obstáculos que hay en estas aguas (barcos de pesca, balizamiento de aparejos, áreas mal cartografiadas o inexactas, etc.).


Como ya comentamos en varias ocasiones las técnicas extractivas de pesca que utilizan por estos mares son muchas, variadas y generalmente abusivas comprometiendo muy seriamente la supervivencia del ecosistema marino. Pero, quizás, el “arte” de pesca menos lesivo para el medio, sean las nasas ya que éstas son bastante selectivas, no acaparan grandes extensiones y por la “luz” de la red que las envuelve (“luz”: distancia medida entre los ángulos más distantes de los rombos) pueden transitar sin problemas los peces o crustáceos nóveles e inmaduros.


La inmensa mayoría de estas nasas son de construcción artesanal y pertenecen al sector más humilde del colectivo de pescadores. Se componen de un armazón de madera rodeado de una malla de nailon con una apertura vertical bastante exigua por donde entran las presas. En el interior, y situado a una altura de unos cuarenta centímetros, es donde se coloca el cebo o señuelo que consta de pescados enteros de escaso valor comercial, cabezas de pescado e incluso hemos visto ¡trozos de coco! Es de destacar que los pescadores tailandeses y malayos cubren con una esterilla muy tupida parte de la mitad superior de las nasas, precisamente donde se ubica el cebo, con el fin de que las presas se encuentren cómodas al entender que se hallan en un lugar protegido, en una especie de cueva, a salvo de otros depredadores.


La construcción de estas trampas, es muy simple y al parecer ofrecen gran durabilidad. Una vez en la mar, las nasas no suelen volver nunca a tierra. Los pescadores las van cambiando de lugar cada tres o cuatro días aproximadamente, aprovechando para recoger las capturas y renovar los cebos. Capturan prácticamente de todo, desde peces hasta crustáceos. Cada nasa también dispone de un lastre (una piedra plana por lo general) que la posiciona en el fondo. Un cabo amarra el dispositivo por el extremo donde se halla la apertura/trampa y asciende hasta la superficie de la mar solidarizándose a una boya señalizadora.


Si observamos al detalle veremos que sólo en uno de los laterales de la nasa está la apertura/trampa, una especie de orificio vertical de unos diez centímetros de anchura que deja pasar con relativa facilidad a las presas pero que después éstas no encuentran de manera sencilla la salida quedando muchas de ellas atrapadas en el interior.


Cada vez que tenemos la oportunidad hemos seguido haciendo incursiones submarinas de carácter fotográfico y de pesca. Cada arrecife coralino es un mundo en si mismo el cual alberga multitud de especies endémicas que pululan entre sus recovecos llenando el entorno de bellísimos peces con una gama de colores increíble. La mayoría de estos caprichos de la naturaleza son muy curiosos aunque mantienen casi siempre una distancia de seguridad respecto a nosotros. Pero si hay una especie que llama poderosamente la atención, es la de los peces “payaso” ya que éstos, pese a tener escasos centímetros, se enfrentan de forma valiente a cualquier amenaza, por grande que sea, con el fin de proteger las anémonas en las que viven.


Lo que siempre es una grata sorpresa es encontrarse con las grandes y coloridas “tridactas”. Éstas son bivalvos gigantes empotrados en el coral y que se les identifica muy bien porque muestran sus mantos (por los que aspiran los nutrientes del agua) con un abanico muy variado de colores. Esta especie siempre fue pescada y consumida por los locales y en la actualidad sobreviven en islas o parajes alejados de las grandes poblaciones.


Otros detalles que no pasan desapercibidos son los pequeños “árboles de Navidad” nombre común que se da a esta especie de gusano que vive entre el coral y que esgrime vistosas formas y colores en un apéndice exterior que les sirve para capturar partículas alimenticias.


No podía faltar en estos reportajes la proteína fresca que capturamos de vez en cuando con fusil en la práctica de la pesca submarina. Mientras almacenamos miles de imágenes gráficas en nuestros ordenadores y discos duros, las capturas realizadas mediante la pesca son escrupulosamente selectivas y su número, cuando se puede, nunca supera el consumo normal para dos o tres días. Sirva como ejemplo este espléndido salmonete.


Durante las travesías no hemos tenido mucha suerte con la pesca al curricán pese haberlo intentado de manera insistente y continuada. La verdad es que las aguas del litoral tailandés son muy someras y para conseguir cincuenta metros de calado hay que alejarse muchas millas de la costa. Obviamente, las especies pelágicas (bonitos, atunes, dorados, etc.) acostumbran a moverse por la superficie de las aguas profundas y generalmente desarrollan su vida muy lejos de las costas donde existen importantes corrientes marinas y supuestos cardúmenes de peces menores de los que se alimentan. En estos meses sólo hemos llegado a tener dos picadas en las cuales el presunto pez consiguió desprenderse de los anzuelos. Por el momento es más habitual sacar los señuelos con restos de medusas como se ve en la siguiente fotografía.


Pero claro, vivir en la mar significa adaptarse a ella y saber desenvolverse en cualquier circunstancia usando los medios más adecuados en cada caso. Las costas de Tailandia y Malasia no tienen aguas claras como todo el mundo piensa. Éstas sólo se localizan en las islas más alejadas de la costa. La razón es que los dos países tienen una costa tapizada de una vegetación muy frondosa que cubre prácticamente la totalidad de las montañas y estribaciones que confluyen en el litoral en forma de infinidad de valles. Los chubascos y aguaceros intensos son muy frecuentes en el interior y éstos, convertidos en torrentes, fluyen por miles de riachuelos hacia la mar “tiñendo” las aguas costeras y aportándoles gran cantidad de residuos orgánicos vegetales. Por esa razón en muchos de los fondeos que frecuentamos, la pesca submarina no es muy propicia ni atractiva por falta de visibilidad a lo cual se le suma la existencia de varias especies de tiburón y algunos tipos de medusas peligrosas. Así que una forma efectiva de conseguir mantener un régimen alimenticio a base de pescado fresco, es aplicar un sistema de pesca compatible con las circunstancias. La pesca con anzuelo, en horario nocturno, ha resultado en muchas ocasiones ser eficaz. Os explicamos el equipo y el procedimiento: el aparejo consta de cuatro robustos y selectivos anzuelos empatados a gruesos hilos de nailon. El grosor del nailon se justifica por el hecho de que los grandes especímenes de pargo disponen de una boca robusta con afilados dientes y por otra parte, el hecho de que la actividad pesquera se realice por la noche ayuda a disimular la sección del aparejo.


Como soporte exterior utilizamos una de las cañas de pesca al curricán que dispone de 500 metros de hilo de dracon negro de 80 libras de resistencia (40 kilos). En la imagen se puede observar que, al aparejo de pesca propiamente dicho (nailon transparente), aplicamos varios plomos de lastre que vamos regulando hasta compensar la corriente producida por la marea en cada lugar. Así mismo se puede observar que en la unión del hilo “madre” (dracon negro) y el hilo del aparejo (nailon transparente) hay un gran quitavueltas para evitar que el dispositivo se “empache” (se lie) o coja vueltas cuando una gran pieza empieza a debatirse antes de subirla a bordo. El carrete que dispone la caña es muy potente y por lo tanto más que suficiente para el sistema que emplearemos (con esta caña y carrete, hemos capturado piezas al curricán de más de 30 kilos).


El conjunto del aparejo específico de pesca dispone de seis brazas (unos diez metros). En la cabeza del mismo se ubica el primer anzuelo, dos brazas después se encuentra el “pipiu” (ramal en asturiano) del segundo anzuelo que cuenta con cincuenta centímetros de línea y así sucesivamente. Al final va la plomada instalada en el extremo del hilo “madre”, de esa manera se consigue dar plena libertad de movimiento a los cebos con el fin de que se presenten de la forma más natural posible.


Solemos preparar el aparejo a última hora de la tarde y la carnada preferida es el pulpo, el cual llevamos congelado y cortado en tramos de cinco centímetros. En su defecto hemos utilizado calamar y en varias ocasiones llegamos a usar gamba. No obstante el pulpo es el mejor cebo sin ninguna duda ya que es muy resistente, tiene una apariencia atractiva y es el alimento preferido por los grandes especímenes de pargo y depredadores de fondo en general.



Una vez están cebados los anzuelos, los vamos largando dejándolos que deriven con la corriente como se ve en la siguiente imagen. Cuando todo el aparejo está extendido hacia popa, se actúa sobre el carrete calando los plomos y arriando el conjunto despacio (velocidad que depende de la fuerza de la corriente) para que llegue al fondo sin “empacharse”. Generalmente solemos fondear sobre arena entre los siete y los veinte metros, siendo estos calados los que manejamos habitualmente. Cuando el lugar de fondeo se encuentra próximo a un arrecife sumergido o en pases angostos flanqueados por una costa rocosa, se dan las mejores condiciones de pesca. Por otro lado la carencia de Luna y las mareas crecientes, también mejoran las posibilidades.


Con suerte y paciencia el sistema será efectivo y podremos disponer de bonitas y exquisitas piezas que enriquezcan nuestro menú de a bordo. La utilización de este recurso de pesca se realiza desde el propio barco aprovechando los momentos en los que estamos fondeados, por eso el esfuerzo que requiere es mínimo y las posibilidades son muy interesantes como se comprueba en la fotografía.


La pesca, la navegación, la fotografía, observar el medio, escribir experiencias y sensaciones, disfrutar de los momentos más sencillos, no perderse ni una puesta de Sol, asustarse con las tormentas, dar un paseo por la playa... son algunas de las actividades que realizamos habitualmente y que nos llenan de satisfacción. A todo ello hay que sumarle los momentos de exploración y descubrimiento: una playa en la que desembarcar, un rincón especial, una ensenada protegida, un nuevo arrecife, una curiosa imagen, un extraordinario recuerdo...


No hay dos lugares iguales, ni dos arenas de similar textura y color. Tampoco son las mismas luces, ni tonos, ni contrastes, ni formas las que nos rodean. El sol transita por la bóveda celeste y de manera continua va cambiando el aspecto de cada cosa. Y ésto es algo que se nota perfectamente a poco que le muestres un poco de atención, pero... es muy posible que estas sutilezas de la vida natural, que requieren algo de tiempo para observar y una mente relajada para disfrutarlas, no te interesen en absoluto. Y lo podemos comprender, quizás sólo estés interesado en fotografías y textos donde la proa del Tin Tin rompa las olas con decisión y firmeza, donde la fuerza del viento queda plasmada en la tensión de las escotas y las crestas rompientes de las olas se desplomen en nuestra cubierta. Sobre ese particular, inherente también a nuestra vida de navegantes, hemos escrito mucho y a poco que investigues en este blog o en nuestras publicaciones, estamos seguros que quedarás plenamente satisfecho. Pero deberías permitirnos que de vez en cuando tengamos la necesidad de compartir también contigo esas pequeñas sensaciones y vivencias de las que un mundo, atropelladamente vertiginoso e interesado, intenta que te pasen desapercibidas hasta que se puedan explotar comercialmente.


Y aunque no podamos evitar dejar nuestra huella por los lugares que pasamos, intentamos que sea lo menos profunda y persistente posible y en la mayoría de las ocasiones, creemos, que basta una sola ola para que se borre todo vestigio. Nuestras cámaras y mentes mantendrán inalterados los miles de recuerdos de un paseo por el mundo que ya acumula diez años de vivencias y experiencias, personales y ajenas. Todo ello lo vamos reflejando en nuestras publicaciones MECIDA POR LAS OLAS (3ª edición), DESDE LA MAR (4ª edición) y ENTRE MAR Y VIENTO (2ª edición) que componen una mezcla de libros técnicos, experimentados derroteros, manuales de navegación y un relato real y objetivo de un gran viaje a través del mundo náutico.


Más allá de sentirnos unos privilegiados, nos sentimos cada vez más enamorados del mundo, de sus paisajes y de sus paisanajes. Algo pesimistas por el destino del ser humano y su relación con el medio natural sin el cual no podrá sobrevivir. Satisfechos por nuestra evolución personal donde el valor de las cosas ha cambiado sustancialmente, donde una sonrisa lo puede valer todo y donde nuestra confianza y seguridad personal ha cubierto con creces las expectativas. Esperanzados en que las nuevas generaciones sean capaces de desconectar del mundo autómata y artificial donde los estamos encerrando y puedan descubrir y aplicar los mecanismos de defensa y protección integral que necesita esta mota de polvo cósmico que se ahoga llamada: la Tierra (...por el momento, nuestro único hogar en el universo).


Y de igual manera que nace el día inundando de luz y color todo lo que rodea, en el ocaso vuelven a sorprender esos momentos mágicos en los que la claridad del horizonte retoma el tono del fuego y el agua refleja el cielo para ir extinguiéndose poco a poco con la firme promesa de volver en apenas unas horas. Navegar no sólo es hacer millas, también es observar el mundo y pensar.


Muchas gracias a todos por estar ahí, por vuestros comentarios y por los cientos de correos que nos enviáis. Entre nuestros libros y estos reportajes esperamos estar transmitiendo una idea real y objetiva de la vida de los transmundistas náuticos, con sus luces y sombras, pero sin duda con todo un mundo que redescubrir, tanto en el exterior como en el interior de cada uno de nosotros. Tras estos diez años de singladuras, experiencias y miles de millas bajo la orza del Tin Tin, podemos confirmaros que la decisión que tomamos en su día de navegar por los océanos, ha sido la mejor decisión que hemos tomado nunca y que nos sentimos muy felices de haber cogido el mundo por la proa y habernos enfrentado a nuestros miedos e indecisiones. Si tenéis la mínima oportunidad, si sabéis buscarla o conquistarla, no lo dudéis. Sea en barco, en bicicleta, en moto, en autocaravana, con una mochila, solos o acompañados... no lo dudéis, buscar y vivir vuestra propia aventura.

3 comentarios:

  1. Hola.

    Acabo de ver una noticia preocupante, y no sabia como avisaros o si ya lo sabiais y estabais prevenido.

    Alerta de tsunami en Indonesia tras un fuerte terremoto de 7,9
    El seísmo ha tenido su epicentro a 808 kilómetros al suroeste de Padang, Sumatra


    http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/02/actualidad/1456925265_569522.html#?ref=rss&format=simple&link=link


    Cuidaros y espero que esteis bien.

    Saludos, Daniel Tribaldos.

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  2. Hola Daniel ¡muchas gracias! hoy pudimos recoger el correo electrónico y ya vimos también tu E-mail. Si, estuvimos informados en todo momento del terremoto ocurrido al SW de la isla de Sumatra, en Indonesia y de la posibilidad de que se originase un tsunami. Afortunadamente a las dos horas de saltar la noticia del terremoto, se desactivó la alerta de tsunami. No obstante, aunque relativamente cerca, un eventual tsunami en el lugar donde se dio el terremoto hubiera tenido pocas posibilidades de llegar con fuerza a la zona de la costa tailandesa donde nos encontramos en este momento. Pero claro, todo el área se sitúa sobre una de las dorsales submarinas más activas y en cualquier momento se pudiera originar una nueva alerta. No te preocupes, nos mantenemos informados por la cuenta que nos tiene...jejeje... De todas formas da gusto saber y poder comprobar como muchos amigos lo sois de verdad y os preocupáis por nuestra situación ¡GRACIAS! Recibe un cordial saludo. Isabel&Guillermo

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  3. Os dejamos el enlace a la página de la Oficina Meteorológica Oficial de Tailandia a la cual siempre procuramos tener acceso permanente:
    http://www.tmd.go.th/en/

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